Los microcréditos y el capital privado

Desde hace unos años venimos observando cómo están cambiando los modos de consumo respecto a la manera de conseguir liquidez económica y que no están directamente relacionados con las típicas entidades bancarias.

Antes, disponer de una nómina y en algunos momentos de un aval, como familiares, eran suficientes para pedir una hipoteca y todos los productos asociados a la misma.

Sin embargo, durante los últimos coletazos de esta crisis que atraviesa España, muchas familias han visto mermadas sus capacidades para conseguir crédito debido a un sobreendeudamiento, lo que no les permite acceder al flujo de crédito tradicional.

Así es como están surgiendo en el mercado diferentes vías para conseguir capital y cubrir estas nuevas necesidades.

Uno de ellos es la financiación mediante el capital privado que ofrecen muchas empresas como por ejemplo las que se dedican a los microcréditos. Se trata de pequeñas cantidades de dinero a devolver en cortos espacios de tiempo, que ayudan a las familias a resolver problemas de liquidez urgente o pago de facturas de última hora.

Las empresas que encontramos en el mercado dedicadas a ofrecer de manera privada este tipo de liquidación, están amparadas por la Ley 22/2007, que se encarga de reglar la comercialización a distancia de estos servicios.

Para saber qué tipo de interés se debe aplicar a estos productos, podemos consultar la Ley Azcárate, que data del año 1908, en el que se considera usurario cualquier tipo de interés notablemente superior al precio normal del dinero.

Muchas de estas compañías facilitan esta forma de conseguir liquidez, rápida,urgente y online, a familias o personas físicas aunque se encuentren en un fichero de morosidad debido a deudas anteriores, como puede ser el ASNEF. En algunos casos nos pedirán cumplir una serie de requisitos como no superar un importe máximo de deuda o que las mismas no sean bancarias.

Debemos diferenciar por lo tanto empresas de capital privado y entidades financieras que se regulan bajo el amparo del Banco de España, como las cajas de ahorro por ejemplo.

Para asegurarnos de sus buenas prácticas, muchas de las empresas que se dedican a este tipo de financiación están inscritas en la Asociación Española de Micropréstamos (Aemip), al igual que deben tener presencia en el Registro Mercantil correspondiente.

Esta asociación, la Aemip, creada en 2013, se encarga de favorecer la protección de las empresas afiliadas y la de los futuros consumidores, creando para ello un Código de Buenas Prácticas en el que aparece la figura del mediador, ayudando a aquellas personas con grandes deudas a encontrar una solución adecuada a su situación. Otra de las normas de este código de conducta es no permitir prórrogas de más de 6 meses para estos productos.

A parte de este sistema que se va consolidando con fuerza en nuestro país, también nos podemos acoger a las plataformas online que ofrecen un servicio de crowfunding.

Este sistema, basado en la financiación colectiva, consiste en lanzar un proyecto desde estas plataformas online y donde una serie de mecenas se encargarán de realizar donaciones para poder sacar adelante nuestro proyecto, a cambio, el creador del proyecto se encargará de ofrecer una serie de recompensas a los donantes una vez se cree el mismo.

Esta es la forma de trabajar, por ejemplo del site www.lanzanos.com, unas de las más importantes que hemos encontrado en la red.

Para desarrollar el proyecto en su totalidad es necesario tener una estrategia de comunicación que atraiga al futuro donante, además de aportar toda la documentación que pueda ayudarnos a dar un soporte efectivo al proyecto, como fotos y videos, también debemos tener en cuenta que el proyecto estará 90 días en vigor y online.

La eficacia de este sistema está ampliamente comprobada para recaudar fondos en las campañas políticas de los nuevos partidos, proyectos de financiación para asociaciones benéficas e incluso una manera para que grupos musicales puedan producir y poner en marcha su primer videoclip.

Como último apunte, siendo además una buena noticia , debemos destacar la aprobación de la ley de Segunda Oportunidad, “Ley de mecanismo de segunda oportunidad, reducción de la carga financiera y otras medidas de orden social”, una ley qué entró en vigor el pasado agosto del 2015 tras su publicación en el BOE y que supone una nueva ocasión de empezar de nuevo para autónomos y personas físicas con deudas significativas.

Este tipo de ley, aunque no exonera deudas que estén relacionadas con la Seguridad Social o Hacienda, es un impulso para todas aquellas personas y familias que deseen empezar de nuevo en su aventura empresarial.

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