Hoy estaba buscando información para un posible paper en las webs de think tanks españoles (de los pocos que hay), y ha comenzado una conversación en broma con @alexvega que ha acabado con la creación del primer think tank de la Historia vía Twitter. Que no es sino una lista de usuarios acostumbrados a la reflexión intelectual provocativa en temas sociales y económicos.
Pero toda esta juerga me ha llegado a plantearme en serio por la factibilidad teórica de un think tank en red. Primero, he recordado lo que decía el otro día sobre la (relativa) ineficiencia y lentitud en la transferencia de buena parte del conocimiento académico en el mundo de hoy. Después, he repasado de nuevo lo pobres que son las páginas web de los think tank (de hecho o de derecho) que existen en España: son simplemente organizaciones y dinámicas pre-Internet trasladadas a una web, y casi siempre de manera pobre (sólo dos de las webs tenían RSS, por ejemplo, algo tan básico para una organización que ‘vive’ de sus conocimientos y su influencia). Y por último, me he acordado de una idea que siempre me cruza la cabeza cuando escribo algo para el mundo académico: que muchos de sus más prominentes miembros se sorprenderían de la cantidad de ideas útiles que extraigo de medios de internet, casi todos poco prestigiosos y nada, nada académicos en estilo. Debo a partes iguales mi formación en muchos temas, especialmente en Política y en Economía, a los libros, a los artículos, a las conferencias y a los medios digitales. No sólo a los artículos de otros, sino a las discusiones que con esa otra gente he entablado, y las que he provocado yo mismo con mis textos.
Lo que me ha llevado a pensar lo que ya sabemos: que internet está tan infravalorado en el aspecto de generación de policies como está (a veces) sobrevalorado en el de influencia y herramienta de politics. Crear un think tank que funcione en un 90% a través de internet no sólo sería posible, sino que es inevitable, y, de hecho, no sé si hay experiencias fuera de España: supongo que sí. En habla hispana hay ciertas iniciativas que se acercan, pero no llegan a ser tal, por diversos motivos. Además, resultaría tremendamente eficiente en términos de difusión del mensaje y de trabajo multidisciplinar y en equipo en la elaboración de ideas, dadas las características del medio. No digamos ya la posibilidad de contar con participaciones puntuales de una red de expertos o ciudadanos interesados que saben que su opinión y sus ideas tienen visos de llegar a alguna parte.
La clave está en ese otro 10%: un think tank es, por definición, tres cosas (entre otras): es prestigio, es relaciones cara a cara de un grupo socialmente privilegiado, y es capacidad de hacer llegar el mensaje a la élite. Internet, hoy por hoy, facilita poco o nada estas tres cosas. El prestigio sólo lo da dentro de la red, los llamados gurús, que pocas veces se traslada fuera en temas que van más allá de cuestiones TIC. Las relaciones cara a cara son, obviamente, imposibles, así como el prestigio social. Y la capacidad para hacer llegar el mensaje a la élite… Bueno, la discusión sobre internet como medio de influir bottom-up es larga y profusa, y otra gente sabe más que yo, pero la idea de un think tank no es esa. La idea de un think tank es hablar con la élite casi de igual a igual. Lo otro es un movimiento social, una web de participación ciudadana, una red de blogs… Pero no un think tank.
Lo bueno es que, en el peor de los casos, internet no dificulta ninguna de estos tres aspectos claves, y en el mejor, bien utilizado, puede ayudar bastante. Sólo cabría asegurarse de que todos o la parte visible de sus miembros son personal con los conocimientos lo suficientemente amplios y reconocidos, que existe la posibilidad de contactos con la élite (formales, porque sus miembros pertenecen a empresas, a la academia, o a la propia élite política; o informales), y que se mantendrá como condición sine qua non el encuentro periódico de sus miembros en reuniones cara a cara.
Internet, en esto como en todo, es un mero instrumento. Pero nadie dijo que no hubiesen modelos de organización más o menos adaptados a un instrumento…
