Analizada la corta pero concisa propuesta del Partido Popular, y ahora que parece que el pacto está más lejos que cerca, vamos a ver qué pone sobre la mesa el Gobierno. Esta serie de medidas, hemos de entender que se tomarán haya pacto o no, pues para eso están en el poder. Por eso es relevante analizarlas: porque constituyen lo más parecido a una hoja de ruta en política económica de esta Administración que tenemos hoy por hoy a mano.
Pues lo que pone sobre la mesa es, durante sus 11 páginas iniciales, un brindis al sol. A partir de la 12 comienza lo jugoso. Las primeras propuestas, sobre vivienda, ya fueron comentadas aquí. También la de reducción de la morosidad. A partir de ahí, se desarrollan (aunque no divididas explícitamente) dos tipos de propuestas: horizontales o transversales, y sectoriales. Esta división es más importante de lo que pueda parecer. En la propuesta del PP no hay ninguna propuesta sectorial, quitando Energía e I+D, que también son, en gran parte, horizontales. He aquí una diferencia, si no fundamental, sí muy relevante en las políticas de ambos partidos. No, PP y PSOE no son lo mismo en política económica, a pesar de que ambos se avengan a jugar según las mismas reglas (capitalismo). Aquí, primero comentaré las propuestas socialistas no sectorializadas. Las otras deberán quedar para una entrada posterior, donde hablaremos de la conveniencia o no de una política industrial/sectorial.
Vamos allá.
FINANZAS
Básicamente, se proponen dos líneas de actuación:
· Reducir la morosidad de las Administraciones Públicas y las empresas privadas. Todo lo que se haga en esta dirección, insisto, será poco.
· Utilizar el ICO y las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) para garantizar la financiación a aquellas PYMEs que sean solventes pero no tengan acceso a crédito por la sequía del mercado financiero. Sinceramente, no sé si el problema del sector financiero es que no tiene líquido, o que ahora mismo no ve incentivos en las opciones que tiene para arriesgar; es decir: expectativas y confianza. En cualquier caso, no cumple su función básica de dispersor del riesgo y motor económico. ¿Ha de pasar el Estado a suplantarle? Por el bien de todos, si lo hace que sea sólo un parche limitado y temporal. El sector privado no debe acostumbrarse a ser financiado por el público en su mayor parte
REGULACIÓN Y COMPETENCIA
· Simplificación administrativa (perfecto, necesaria) y mejorar la regulación (lo mismo, y están de acuerdo con el PP). Estaría bien que se planteasen formas innovadoras de regulación, incorporando a los diseños institucionales la participación de científicos sociales especialistas en incentivos, que, francamente, no sé cómo de implantada se encuentra esta costumbre en nuestro país. Quizá es demasiado pedir.
FISCALIDAD Y GASTO PÚBLICO
· El objetivo es el que era, y está claro: tener un déficit público medio del 3% en 2013.
- Reduciendo altos cargos en la Administración. Antes que reducir, o a la par que, preferiría despolitizarlos.
- Controlando y “racionalizando” el Sector Público Empresarial. Otra cosa más en la que coinciden con el PP, sin especificar dónde cortar y cómo.
- Reduciendo el capítulo de personal en 4 puntos en todas las Administraciones Públicas. Como no soy un experto en Hacienda Pública, no soy capaz de evaluar la conveniencia de esta medida. Pero, desde lejos, no me parece mal.
- Comprometiéndose a que toda nueva acción sea neutral en términos presupuestarios. Dudo que sean capaces de cumplir tal cosa.
INTERNACIONALIZACIÓN
Se considera, acertadamente, que la base exportadora española es demasiado débil. Por tanto, se proponen una serie de medidas para apoyar la internacionalización de las empresas españolas. Sinceramente, este área no es mi fuerte, así que no me voy a extender demasiado. Sólo reseñar que se tratan de refuerzos a políticas que hoy por hoy ya existen. Y probablemente no haya mucho más que hacer: un Gobierno ni puede ni debe sostener de manera artificial el proceso de internacionalización y exportaciones de sus empresas, porque si no, probablemente, se generará una estructura débil que fallará cuando falte el apoyo público (y este acabará faltando, en mayor o menor medida, no lo duden: nada es para siempre).
VALORANDO
Bien, he aquí la primera parte de la propuesta del Gobierno. Dejando de lado cuestiones que considero menores, comprende un paquete de medidas transversales destinadas a mejorar la eficiencia de nuestra economía. Poco más se puede añadir. Como sucede con la propuesta del Partido Popular, las medidas no están mal, en general, pero resultan insuficientes. Por ejemplo, seguimos sin tocar seriamente el mercado laboral. Y no digamos hablar de educación y formación en relación con este último, y con nuestro modelo económico. Teóricamente, hay una reforma educativa y otra laboral en marcha, pero no sé hasta qué punto estos dos procesos de reforma está relacionada en la cabeza de los políticos con la crisis económica y el cambio de modelo productivo. Lo están, en cierto grado, pero tras echarle un ojo a los documentos de PP y PSOE, así como el escaso empeño que se pone en trabajar en estos dos frentes, probablemente no es suficiente. Tampoco se profundiza realmente en liberalizar el mercado de productos. Ni en una reforma en firme del sistema financiero, ya que, según la cantinela general, el español es el mejor y más sólido del mundo. Ni en muchas otras cosas.
Sin embargo, sí han pensado en política sectorial. Y esto, unido a las carencias mencionadas, constituye un nada desdeñable problema de disfuncionalidad dentro de la propuesta de política económica del Gobierno. Porque se está hablando de trabajar profundamente la parte de “qué se produce en España” del modelo productivo, sin abordar correctamente el “cómo se produce“, ni la base de apoyo que existe a esta producción.
Pero de eso, como decía al principio, hablaremos mañana.
