Escritos de Jorge Galindo
El proceso social *Escritos de Jorge Galindo

Llevo semanas con un borrador parado sobre el tema de los salarios en España, principalmente pensado para responder a Bernabé Sánchez, pero se me ha pasado el arroz. J.E. Megía y la gente de GurusBlog ya han dicho buena parte de lo que yo quería decir. Lean ambas entradas, si aún no lo han hecho.

Porque la pregunta a la que tenemos que responder es qué queremos que sea este país. En qué liga queremos jugar.


03-03-2010

En la Estrategia Territorial de la Comunitat Valenciana (en la que, por cierto, participamos definiendo el objetivo de vivienda pública) me he encontrado esta curiosa recopilación de mega-regiones mundiales:

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Si no me equivoco, lo han sacado de Richard Florida, cuya parte de gurú deja que desear, pero aún así sabe bastante sobre ciudades y regiones. Personalmente, creo que falta más de Asia en esta clasificación, especialmente China. Pero bueno, si alguien quiere saber más sobre mega-regiones, puede echar un vistazo a este librito de Princeton, con la colaboración del inigualable Glaeser.


Para aquellas personas interesadas en la integración y la complejidad de las Ciencias Sociales (recuerden: la economía ya no es lo que era), recomiendo la lectura de este (muy sencillito) paper: The Complexity Era in Economics. No es que esté de acuerdo con todo lo que dicen (discutible, sobre todo, su rechazo de plano a la modelización), pero aporta una visión de conjunto ligera que es un buen punto de partida.

Pongo un extracto del principio del artículo, para abrir boca:

Imagine for a moment that one were looking at the economics profession in England in 1890. One would say that Alfred Marshall with his blend of historical and analytical economics was the economics of the future; Walras’s and Edgeworth’s more mathematical approach would be considered minor players. Now fast forward to the 1930s—Marshall is seen as a minor player, while Walras’s and Edgeworth’s mathematical approach has become the foundation for Samuelson’s cutting edge economics. Now imagine economics in 2050. Much of what is currently done in economics will not be cited or even considered. Some parts of economics, which today are considered minor, will be seen as the forerunners of what economics will become.


El Gobierno acaba de sacar su primera propuesta para el pacto contra la crisis. Entre otras cosas que ya iremos comentando, lo que ha saltado a los titulares es que busca generar 350.000 empleos en el sector de la construcción a través de:

· Reducción del IVA hasta el 8% para la rehabilitación.

· Deducción del 10% en el IRPF.

· Reformas en 2.000 edificios públicos (Plan 2000 ESE) para obtener un ahorro energético del 20%.

· Facilitar la financiación del ICO a promotores y empresas que se dediquen a la VPO.

Nada que decir sobre las tres primeras medidas: tiempo hace que reivindico un impulso a la rehabilitación. Pero claro, esto sólo tiene lógica como alternativa, como método para (si se me permite el símil financiero) diversificar el portfolio de activos que tenemos metidas en la vivienda nueva, a todas luces excesiva. ¿Qué sentido tiene poner una cosa sobre la mesa, si acto seguido se propone seguir metiendo liquidez para la construcción de VPO?

Esta construcción es prácticamente innecesaria en todas partes, dada la cantidad de recursos disponibles. Además, el modelo de VPO que existía y sigue existiendo en España desde los tiempos de Franco (no exagero, bueno, sólo un poco) está agotado y no tiene sentido socialmente hablando. Sobre esto último me extenderé en otro momento. Ahora, centrémonos en los 350.000 empleos.

El primer trimestre de 2008, la EPA daba 294.100 parados provenientes de la construcción. El cuatro trimestre de 2009, casi dos años después, la cifra había ascendido a 614.000: un ascenso de 319.900. La EPA no da datos entre 2005 y 2007 (bueno, igual en microdatos, pero no tengo tiempo), pero estimo que desde principios de 2007, el saldo de parados en la construcción ha sido precisamente de esos 350.000, más o menos. Eso es casi tanto como decir que el Gobierno quiere dejar las cosas más o menos como estaban.

Y además quiere hacerlo tirando no sólo de rehabilitación, sino también de construcción de nueva promoción. En VPO, vale, pero da igual, es nueva construcción, al fin y al cabo.

El primer trimestre de 2008 teníamos a 2.964.400 personas activas en el sector. Dos años más tarde, la cifra está en torno a los 2.417.000. Medio millón menos. El porcentaje de ocupados en el sector de la construcción sobre el total ha pasado del 13,1% al 9,7%. Aún nos queda un ajuste de un par de años más hasta llegar al 7,8%, que es la media de la UE27, un valor más o menos razonable. ¿Y queremos subir en 350.000 esa cifra? Eso sería, prácticamente, subir a un 11% o 12% de empleados en la construcción. Aún suponiendo que un milagro económico aumentase el resto de empleos en una proporción similar o mayor, seguiríamos en un 9-10%.

De acuerdo. Detrás de todos y cada uno de esos 614.000 parados hay un nombre, unos apellidos y una familia. ¿Pero esta es la mejor manera de ayudarlos?

Necesitamos más imaginación en la política pública.


Ahora en seguida hablo sobre los 350.000 empleos que quiere crear el Gobierno en el sector de la construcción de vivienda. Pero antes quiero comentar un punto que me parece especialmente reseñable de su primera propuesta para el pacto contra la crisis (aquí el PDF). Cito:

Reducción de morosidad: establecer de modo progresivo, para las facturas que se emitan a partir de ahora, un plazo de pago máximo de 30 días para los pagos de las Administraciones Públicas y de 60 días para el pago a las PYMES y autónomos por parte de las grandes empresas.

Yo, como cualquiera que lleve una PYME y trabaje para Administraciones Públicas, sé muy bien el problema que puede llegar a suponer el tema de los plazos y los retrasos en los pagos. Especialmente si la Administración te pide la factura con antelación, cosa muy habitual y comprensible. Lo que también es habitual pero no tan comprensible es que el retraso en el pago sea de más de 90 días, con lo que la pequeña empresa soporta un IVA que aún no ha cobrado de manera efectiva pero sí ha facturado. No es una broma: en empresas que trabajan encargos de altas sumas (instalaciones, mantenimiento…) puede significar un problema muy grave, y más de una ha cerrado, total o temporalmente, por ello.

En una época de falta de liquidez y en la que el flujo de dinero se ha ralentizado en las PYMEs, garantizar los pagos por parte de las Administraciones en plazos razonables no es ninguna tontería. No va a salvar la economía, pero es una de esas medidas que ayudan a engrasar y dar oxígeno.

La ley, si no me equivoco, ya dice que el pago no se puede retrasar más de 60 días. 30 días sería una bendición. Ahora falta que el hecho de incluir la medida en el pacto haga que cobre relevancia, y realmente se cumpla.

Esperemos que así sea.


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