Este es un llamamiento a toda aquella persona que, desde cualquier posición (consultoría, asesoramiento, alto funcionariado, investigación académica, etcétera), trabaja en y con la política. Freaks de la política, no dejen de ver la televisión.
Dan Schnur empezó un curso de campañas electorales en Berkeley diciendo que, cada vez que se sentía acorralado por un problema, por algún tema extremadamente espinoso, o alguna metedura de pata complicada de su candidato, acababa por pensar: “A la gente le da igual”. Se refería al hecho de que los que trabajamos de una forma u otra en este ámbito tenemos una capacidad de prestar atención al día a día de la política, a la tendencia global y a los detalles, que nadie más tiene. A la gente, al votante en definitiva, no le preocupa igual que a nosotros (¡ni de lejos!), por ejemplo, el Debate sobre el Estado de la Nación. ¿Por qué? Miles de razones, pero la más simple es que nuestra capacidad de atención es limitada, y los que no son unos adictos a la política tienen otras muchas cosas de las que preoucparse. Como dice Schnur, su ventana de atención/oportunidad hacia la política es más bien pequeña.
Y lo que les llega por esa ventana a la mayoría de personas no son sesudos blogs reflexivos, ni rápidos y mordaces apuntes de un avezado periodista en el Congreso, ni artículos de economistas internacionalmente reconocidos. Ni siquiera las ocurrencias de un consultor político. Televisión, periódicos, radio, blogs masivamente leídos. Ahí está, hoy por hoy (de mañana ya hablaremos), las principales fuentes de información política. Bares, oficinas, reuniones de amigos. Ahí está el ágora política, las “microaudiencias” y los líderes a pequeña escala.
Es demasiado fácil, demasiado tentador, quedarse en las referencias que nos dan herramientas de análisis y en las redes que nos amplían el campo de visión y nos facilitan la discusión, olvidándose de dónde se encuentra la auténtica arena de lucha. Tenemos que ser capaces de estar en los dos sitios, o empezaremos demasiado rápido a creer que lo entendemos todo cuando nos estamos perdiendo lo esencial.
Por eso, les ofrezco, como propuesta, la dieta de información generalista que yo mismo sigo. Les garantizo que no hace falta más:
- Dos telediarios a la semana, de noche, preferiblemente en TVE1.
- Dos periódicos (de diferente tendencia ideológica) enteros, en papel, a la semana. Uno de ellos, de domingo. El otro, entre semana.
- Programas de actualidad política y económica en la radio de dos emisoras distintas (yo utilizo tres: SER, Onda Cero y RNE) una vez al día. Vale también coger boletines horarios de información, con lo que sólo supondrá 10 minutos al día.
Con esto uno puede seguir en contacto con la realidad y aplicar a algo todas esas maravillosas herramientas que nosotros, privilegiados de la gestión de la información y del análisis, adquirimos día a día en el diáfano y sin fin espacio 2.0.

Warning: Invalid argument supplied for foreach() in /home1/nosholto/public_html/jorgegalindo/blog/wp-content/plugins/disqus-comment-system/comments.php on line 8