El Gobierno acaba de sacar su primera propuesta para el pacto contra la crisis. Entre otras cosas que ya iremos comentando, lo que ha saltado a los titulares es que busca generar 350.000 empleos en el sector de la construcción a través de:
· Reducción del IVA hasta el 8% para la rehabilitación.
· Deducción del 10% en el IRPF.
· Reformas en 2.000 edificios públicos (Plan 2000 ESE) para obtener un ahorro energético del 20%.
· Facilitar la financiación del ICO a promotores y empresas que se dediquen a la VPO.
Nada que decir sobre las tres primeras medidas: tiempo hace que reivindico un impulso a la rehabilitación. Pero claro, esto sólo tiene lógica como alternativa, como método para (si se me permite el símil financiero) diversificar el portfolio de activos que tenemos metidas en la vivienda nueva, a todas luces excesiva. ¿Qué sentido tiene poner una cosa sobre la mesa, si acto seguido se propone seguir metiendo liquidez para la construcción de VPO?
Esta construcción es prácticamente innecesaria en todas partes, dada la cantidad de recursos disponibles. Además, el modelo de VPO que existía y sigue existiendo en España desde los tiempos de Franco (no exagero, bueno, sólo un poco) está agotado y no tiene sentido socialmente hablando. Sobre esto último me extenderé en otro momento. Ahora, centrémonos en los 350.000 empleos.
El primer trimestre de 2008, la EPA daba 294.100 parados provenientes de la construcción. El cuatro trimestre de 2009, casi dos años después, la cifra había ascendido a 614.000: un ascenso de 319.900. La EPA no da datos entre 2005 y 2007 (bueno, igual en microdatos, pero no tengo tiempo), pero estimo que desde principios de 2007, el saldo de parados en la construcción ha sido precisamente de esos 350.000, más o menos. Eso es casi tanto como decir que el Gobierno quiere dejar las cosas más o menos como estaban.
Y además quiere hacerlo tirando no sólo de rehabilitación, sino también de construcción de nueva promoción. En VPO, vale, pero da igual, es nueva construcción, al fin y al cabo.
El primer trimestre de 2008 teníamos a 2.964.400 personas activas en el sector. Dos años más tarde, la cifra está en torno a los 2.417.000. Medio millón menos. El porcentaje de ocupados en el sector de la construcción sobre el total ha pasado del 13,1% al 9,7%. Aún nos queda un ajuste de un par de años más hasta llegar al 7,8%, que es la media de la UE27, un valor más o menos razonable. ¿Y queremos subir en 350.000 esa cifra? Eso sería, prácticamente, subir a un 11% o 12% de empleados en la construcción. Aún suponiendo que un milagro económico aumentase el resto de empleos en una proporción similar o mayor, seguiríamos en un 9-10%.
De acuerdo. Detrás de todos y cada uno de esos 614.000 parados hay un nombre, unos apellidos y una familia. ¿Pero esta es la mejor manera de ayudarlos?
Necesitamos más imaginación en la política pública.
