Esta mañana es la Lotería de Navidad. Y en un contexto de crisis, de descenso del consumo, (hipotético) aumento del ahorro y escalada del desempleo, cabría esperar unas ventas menores de un bien tan superficial. ¿O no, o es al revés y la situación de falta de liquidez hace que la carencia se más obvia y, con ella, el deseo de disponer de dinero en efectivo? No lo sé, no tengo cifras de ventas de lotería en diversos países en función del ciclo económico, pero sería interesante hacer la investigación para ver si la lotería tiene una elasticidad-renta inversa.
No es la idea de esta entrada, en principio.
La idea es hacer ver que la Lotería de Navidad tiene un componente social básico, y es un elemento de cohesión social a nivel micro. Probablemente no demasiado importante, pero sí significativo. ¿Por qué?:
· Por su forma de venta y difusión. En realidad, comprar y vender Lotería de Navidad es un intercambio de papeletas de las diversas agrupaciones (empresas, peñas, asociaciones, partidos políticos, lo que sea) a las que los individuos pertenecemos. Es prácticamente un ritual social con nuestro círculo inmediato de amigos y familiares, así como con el de allegados y conocidos del trabajo, del vecindario o de todos los días. Un elemento más para establecer relaciones sociales de cercanía.
· De hecho, constituyen también por ello una forma de cohesionar esas mismas agrupaciones, verdaderos nodos del tejido social básico, en torno a una misma actividad: conforme se acerca la Lotería, un porcentaje creciente de las conversaciones y los contactos en ellas giran en torno a la misma.
· Y, también por lo dicho primero, sus premios están muy repartidos. Las propias imágenes mil veces vistas de personas normales y corrientes celebrando que les ha caído “un pico” en sus bares, sus vecindarios, sus locales de reunión… Es ya casi un símbolo de la clase media por estas fechas. Un símbolo de identificación.
Ese es el gran logro de la Lotería de Navidad, igual que es, en menor medida, el de la quiniela, u otras formas de juego en grupo: que sabe ver el valor de las relaciones sociales antes que del propio contenido. Sí, todo gira en torno al dinero y a la esperanza del mismo, pero el primero es un beneficio casi imposible (y las personas no somos tontas, aunque a veces parezca lo contrario), el segundo estrictamente psicológico (y como tal no tiene cabida en este análisis, aunque sea relevante, que lo es), y el tercero es palpable y comprobable: un beneficio social, para el que participa, sea individuo o grupo.
Y, puede que también por esta tendencia a favorecer la cohesión microsocial, el descenso de ventas de la Lotería de Navidad en tiempos de crisis sea menor de la que imaginamos.
Esta mañana es la Lotería de Navidad. Y en un contexto de crisis, de descenso del consumo, (hipotético) aumento del ahorro y escalada del desempleo, cabría esperar unas ventas menores de un bien tan superficial. ¿O no, o es al revés y la situación de falta de liquidez hace que la carencia se más obvia y, con ella, el deseo de disponer de dinero en efectivo? No lo sé, no tengo cifras de ventas de lotería en diversos países en función del ciclo económico, pero sería interesante hacer la investigación para ver si la lotería tiene una elasticidad-renta inversa.
No es la idea de esta entrada, en principio.
La idea es hacer ver que la Lotería de Navidad tiene un componente social básico. Es un elemento de cohesión social a nivel micro. Quizá no importante, pero sí significativo:
· Por su forma de venta y difusión. En realidad, comprar y vender Lotería de Navidad es un intercambio de papeletas de las diversas agrupaciones (empresas, peñas, asociaciones, partidos políticos, lo que sea) a las que los individuos pertenecemos. Es prácticamente un ritual social con nuestro círculo inmediato de amigos y familiares, así como con el de allegados y conocidos del trabajo, del vecindario o de todos los días. Una “excusa” más para las relaciones sociales.
· De hecho, constituyen también por ello una forma de cohesionar esas mismas agrupaciones, verdaderos nodos del tejido social básico, en torno a una misma actividad.
· Y, también por lo primero, sus premios están muy repartidos. Las propias imágenes mil veces vistas de personas normales y corrientes celebrando que les ha caído “un pico” en sus bares, sus vecindarios, sus locales de reunión… Es ya casi un símbolo de la clase media por estas fechas. Un símbolo de identificación.
Y, puede que también por esta tendencia a favorecer la cohesión microsocial, el descenso de ventas de la Lotería de Navidad en tiempos de crisis sea menor de la que imaginamos.Esta mañana es la Lotería de Navidad. Y en un contexto de crisis, de descenso del consumo, (hipotético) aumento del ahorro y escalada del desempleo, cabría esperar unas ventas menores de un bien tan superficial. ¿O no, o es al revés y la situación de falta de liquidez hace que la carencia se más obvia y, con ella, el deseo de disponer de dinero en efectivo? No lo sé, no tengo cifras de ventas de lotería en diversos países en función del ciclo económico, pero sería interesante hacer la investigación para ver si la lotería tiene una elasticidad-renta inversa.
No es la idea de esta entrada, en principio.
La idea es hacer ver que la Lotería de Navidad tiene un componente social básico. Es un elemento de cohesión social a nivel micro. Quizá no importante, pero sí significativo:
· Por su forma de venta y difusión. En realidad, comprar y vender Lotería de Navidad es un intercambio de papeletas de las diversas agrupaciones (empresas, peñas, asociaciones, partidos políticos, lo que sea) a las que los individuos pertenecemos. Es prácticamente un ritual social con nuestro círculo inmediato de amigos y familiares, así como con el de allegados y conocidos del trabajo, del vecindario o de todos los días. Una “excusa” más para las relaciones sociales.
· De hecho, constituyen también por ello una forma de cohesionar esas mismas agrupaciones, verdaderos nodos del tejido social básico, en torno a una misma actividad.
· Y, también por lo primero, sus premios están muy repartidos. Las propias imágenes mil veces vistas de personas normales y corrientes celebrando que les ha caído “un pico” en sus bares, sus vecindarios, sus locales de reunión… Es ya casi un símbolo de la clase media por estas fechas. Un símbolo de identificación.
Y, puede que también por esta tendencia a favorecer la cohesión microsocial, el descenso de ventas de la Lotería de Navidad en tiempos de crisis sea menor de la que imagin