Como ya sabrán, hoy Zapatero ha anunciado que el viernes se presenta la que será la Ley que impulsará, según él y su Gobierno, el cambio de modelo productivo que tanto necesita España.
De ella, la verdad, aún poco se sabe, y los análisis en profundidad tendrán que quedar para el fin de semana que viene. Por el momento, sólo un apunte:
No se puede iniciar un cambio de modelo productivo si no se acomete un cambio estructural profundo, a nivel no sólo económico, sino también social, político y cultural. Un cambio de tal envergadura significa un proceso de años, y no dos o cuatro, precisamente.
Tampoco puede pretenderse un cambio semejante desde el Estado, exclusivamente. Este, lo máximo que puede (y debe) hacer es reconocer aquellas potencialidades y tendencias ya presentes en la sociedad y trabajar en su estímulo e impulso, así como identificar las carencias y ayudar a suplirlas. Por eso, la Ley no es tan importante como la también anunciada Estrategia de Economía Sostenible. El impulso del cambio que manejamos (de momento sólo en esbozo de idea) es, efectivamente, una cuestión estratégica, que no puede basarse en una Ley. Es en la estrategia, pues, donde deberíamos centrar nuestra atención a partir del viernes.
Ni que decir tiene que una estrategia sólo es posible con la colaboración de todas las partes implicadas. Es en esto donde las politics y la negociación gubernamental tiene que hacer más papel, y no tanto en vender la “sostenibilidad” como producto, que, hoy por hoy, se vende sola.
Nuestro país, no lo duden, está en un momento clave. Veremos cómo recoge este momento el Gobierno, la oposición, y el resto de Administraciones y fuerzas de poder.
