Vía Antonio Ortiz me llega lo siguiente:
I+D y ayuda al desarrollo, principales afectados por el recorte fiscal de 1.500 millones
Por otra parte, desde la última Revolución Ministerial se viene elaborando un discurso desde el Ejecutivo que apunta a inversión en infraestructuras como vía de desarrollo económico a través de la intervención pública, para la mitigación de la situación actual.
Teóricamente, una mejora en la red de infraestructuras significa una mejora en la competitividad de un país, así como en las propias relaciones económicas internas. En la práctica, esto sólo es cierto, bajo mi humilde punto de vista, si:
a) Dicho país realmente necesita dicha mejora, es decir, tiene unas infraestructuras deficientes o patentemente insuficientes. Como casi todo en este mundo, las infraestructuras están sometidas a una ley de rendimientos decrecientes. O dicho de otra forma: llega un punto en el que más puentes y carreteras no tienen sentido, ni económico, ni social. Sólo político-electoralista.
b) Tal desarrollo en infraestructuras se produzca a un nivel avanzado, lo cual requiere de innovación, investigación, desarrollo y aplicación. Lo que quiere decir: no será lo mismo hacer líneas de tren normales, que de alta velocidad, que trenes-bala.
Respecto a la a), la verdad, no soy un experto, y no me atrevo a emitir un juicio sólido. Lo que sí sé es que no requerimos una enorme inversión porque nuestras infraestructuras se caigan a pedazos. Si se trata de mejorarlas para ponerlas a los mayores niveles posibles, entonces hablamos de la b). Y si se recorta inversión en I+D, ya me contarán ustedes.
Como creo que se desprende de las millones de páginas escritas por Manuel Castells en los 90, no se trata de que tengamos un enorme porcentaje de factores económicos destinados a investigación y desarrollo, de manera que este sector cobre un peso importante en la economía. Esto acabaría por generar una burbuja tan estúpida como la inmobiliaria, dado que, obviamente, no hay suficiente demanda real de estos servicios como para cubrir una enorme oferta. No en España. Y, sinceramente, no creo que estemos en situación presente o futura de presentarnos como país especializado en I+D para empresas del exterior. De lo que se trata es de que este sector, aunque pequeño, juegue un papel clave en el desarrollo económico. De que realmente genere conocimiento y de que éste se aplique. Sí: un sector transversal, que se llama.
Obviamente, la I+D no nos va a salvar el culo, pero nos ayudará bastante a resultar competitivos, generar empleo de forma directa e indirecta, y evitar un posible proceso de emigración cualificada, que ya se da de forma minoritaria pero significativa.
Lo que seguro que no nos va a salvar el culo de por sí son las infraestructuras. Recordemos: un puente, una vía, una carretera, una línea de comunicaciones, tiene que ir a alguna parte. ¿Pero a dónde van estos? Es un medio para conectar. No puede ser nunca un fin en sí mismo.
En definitiva, ambos sectores son más medios y dinamizadores de otros, que fines en sí mismos. Y así deben ser tratados. Sólo que me da la ligera impresión que uno ocupa bastante más atención y esfuerzos que el otro. A pesar de esas, ay, ahora tan lejanas promesas de I+D y educación del Gobierno en 2004 y 2005.
Todo pasa.
