La primera vez que oí hablar de Google Wave, pensé “ya está, Google lo ha hecho”. Y cuando he empezado a ver el video de su presentación, mis expectativas han parecido cumplirse, al decir el presentador algo así como que los navegadores no tienen toda la potencia comunicativa que deberían tener para explotar los actuales avances en las aplicaciones web. Pero conforme avanzaba la cosa, la sensación ha sido más bien de decepción.
No se me entienda malamente. Google Wave cuenta con algunas características que esperaba ver en un producto web for the masses desde hace tiempo:
· Integración de diversos modos de comunicación (mail, mensajes tipo foro, mensajería instantánea).
· Uso amplio del drag & drop.
· Herramientas colaborativas de verdad, que permiten trabajar en tiempo real y un claro seguimiento del proceso de creación y reelaboración de un documento.
· Posibilidad de interacción en tiempo real, por ejemplo, usando Google Maps para mostrar algo desde mi ordenador a otro ordenador que registra mis movimientos en tiempo real (zoom, creación de ruta, marcado de puntos, etcétera)
· Auténtica corrección ortográfica, al menos en inglés, que muestra trazas de un interesante sistema de reconocimiento gramatical, con indicios semánticos rudimentarios.
Es, probablemente, lo más cercano que puede encontrarse hoy a la real-time web. Pero no es “más que” la lógica evolución de Gmail + Google Docs con todos los añadidos de las apps de Google (Maps, Blogger…). Como usuario de todas estas herramientas, principalmente Docs, lo seré de Wave, y probablemente feliz. Pero no veo revolución por parte alguna. Nada que justifique el hype que, afortundamente, ya se va calmando.
Sí, de acuerdo, es open source y tiene la capacidad de interactuar con otras aplicaciones vía extensiones. Pero la filosofía del producto es esencialmente googlecéntrica y más cerrada que abierta (un producto de código abierto puede tener una filosofía cerrada. Muchas distribuciones de Linux son un buen ejemplo de ello). Permite que cualquier web haga su wave con ella, pero no posibilita una interacción real entre los distintos servicios.
Viendo la presentación de Wave, me he dado cuenta (tarde) de algo obvio: todos los servicios centralizadores de lo social carecen en gran medida de sentido. Los monstruos aglutinadores acaban por ahogarse en su propia complejidad y en la imposibilidad de abarcarlo todo. Un sistema catalizador de la interacción social de alto nivel de estandarización que discurra transversalmente por toda la web y aproveche las herramientas existentes en vez de tratar de aglutinarlas salvo por deseo expreso del usuario es lo que yo estoy esperando. He de reconocer que Google Wave es lo que más se acerca, pero aún así, no lo veo.
Porque quizá lo que espero sólo pueda venir de los navegadores como las plataformas con potencial infrautilizado que son. Una capa social en los navegadores.
Quizá. Porque si los intentos en este sentido siguen siendo tipo Flock, apaga y vámonos.
