Otra de las cosas sobre el mecanismo de la política que en The West Wing ejemplifican a la perfección es la relevancia que tiene el marcar un calendario adecuado y realista en las medidas que un Gobierno quiere sacar adelante, coordinado con otras agencias e instituciones, y con el calendario de la comunicación política y las elecciones. Es sencillo: no es conveniente, tanto desde un punto de vista de comunicación coherente como de sacar adelante determinadas iniciativas con la menor oposición posible, que ciertos temas coincidan en el tiempo. Desgraciadamente, uno no controla todo lo que sucede dentro de las fronteras en las que desarrolla su acción política, y el caos puede ser tanto un aliado como un enemigo inesperado. Un buen ejemplo es la situación que se ha creado con la cadena de pérdida del escaño de Massachusets por parte del Partido Demócrata, anuncio del plan de Obama para las entidades financieras, la caída en los mercados financieros, y las dudas sobre si Bernake va a ser reelegido o no como presidente de la Fed.
Greg Mankiw ha tenido la enorme suerte de recibir el mail de un amigo suyo, miembro del equipo de Obama, que pone las cosas en negro sobre blanco: la iniciativa de regulación financiera llevaba meses en proceso de gestación (lo cual implica muchas, muchas reuniones con distintas personalidades, Departamentos e instituciones, y la iniciativa no era por tanto secreta, aunque no se hubiese hecho pública), su anuncio estaba más o menos programado, y no constituye una respuesta a la decepción de Massachusets. Eso dice el colaborador del Presidente. Yo añado: no en sí mismo, pero habida cuenta del cuidado que se tiene con el calendario, parece bastante claro que Obama en particular está utilizando ahora la iniciativa para hacer ver ante su propio partido y los ciudadanos que su equipo se mueve, hace cosas, y el cambio está en marcha.
Respecto a Bernake, hasta donde yo sé no es un fantasma para la Administración Obama, pero, como cualquier persona con poder en Washington, cuenta con enemigos entre la gente de Wall Street (y también entre miembros del Senado, y entre la prensa tanto especializada como generalista) que están aprovechando la situación para echar leña al fuego de la duda sobre su reelección. Además, y siguiendo en esto la argumentación no sólo de este miembro anónimo del equipo del Presidente sino también la de este buen artículo de Gurusblog, la medida propuesta por Obama no afectaría lo suficiente al sector financiero como para provocar la caída de bolsa que efectivamente ha tenido lugar. Esta caída tiene otros motivos, y las medidas regulatorias han sido la excusa para evitar hablar de incertidumbre, a la vez que esta caída se ha utilizado para reforzar la argumentación desde el sector financiero y de los mercados de valores.
Ahora, tanto Bernake como la Administración Obama están en un momento bastante liado debido a esta concurrencia de acontecimientos. Porque, si algo nos enseña el paradigma de la complejidad y de los sistemas no lineales, por mucha planificación y control que se pretenda hacer, los elementos fortuitos y los intereses en conflicto de otros muchos actores pueden marcar perfectamente el desarrollo de cualquier proceso social.
