Escritos de Jorge Galindo » Blog Archive » Cophenague 2009: qué tal una ONU más fuerte
El proceso social Escritos de Jorge Galindo

Ya está. Al final ha habido acuerdo. O bueno, ha habido guarda-apariencias: tres folios vacíos de contenido específico y estratégico, sin guías de acción claras. Y, como no podía ser de otra forma, con USA dirigiendo la conversación entre los países realmente relevantes en el futuro: China, Brasil, India. Europa como segundona. Entre otras cosas, porque aún no es capaz de ofrecer una voz unificada y coherente. Afortunadamente, estamos en ello.

Uno no puede sino preguntarse algo tan obvio que hasta los normalmente desinformados tertulianos radiofónicos españoles han mencionado hoy: ¿qué sentido tiene intentar desarrollar una acción conjunta a largo plazo con implicaciones que tocan de lleno el modelo productivo mundial, sin una organización supranacional estable capaz de generar acuerdos vinculantes, y hacerlos cumplir por la vía de la coerción y los incentivos.

La cooperación no nace de la nada. Por desgracia, ni siquiera el objetivo final (o la fatalidad de su no consecución) es incentivo suficiente, ya que estamos hablando a muy largo plazo, y eso obra en contra de la percepción de riesgo.

Una organización estable, reconocida, respetada y con capacidad de sanción (y proporción de “premios” o incentivos) es, creo, la clave. Claro que dicha organización ha de surgir del compromiso por parte de los Estados. Pero francamente creo que es más productivo, a la larga, perder antes un poco el tiempo discutiendo esto.

Que no es ni más ni menos que discutir, como punto 1 de la agenda, la situación actual de las Naciones Unidas como principal organización supranacional, sus virtudes, sus capacidades, y sus muchas carencias.

Sin una ONU fuerte, no hay “pactos de mínimos”, protocolos ni estrategia conjunta contra el cambio climático que valga. Estamos hablando de un cambio radical en nuestra forma económica de crecimiento. Y entendamos economía como nunca debimos dejar de entenderla: la gestión de recursos escasos para cubrir necesidades de la forma más eficiente, y, si me lo permiten, equitativa, posible.

Ahora bien, ¿por qué y cómo conseguir una ONU fuerte, cuando es algo que casi nadie parece considerar beneficioso para sí mismo? Eso, me temo, quedará para otro día.

Sólo un dato, para abrir boca: USA, Japón y Alemania financian la Organización al 50%. España, un 2,52%. China, el país no occidental que más aporta, sólo un 2%.

Pues eso.

  • Vaya por delante que al escribir la entrada sabía que me metía en camisa de once varas (RI y Eco Int) y que no tardaría en venir alguien a llamarme la atención, jeje. Pero no quería abusar del captatio benevolentiae: prefiero recibir las críticas, que se aprende más.

    Creo que me he explicado mal. No quería decir que no haya pacto más relevante por falta de "voluntad política". Ni siquiera que la ONU no vaya p'alante por falta de la susodicha. La falta de cooperación en las Relaciones Internacionales puede y debe explicarse, no sé si vía la teoría de Moravcsik u otras, evitando cajas negras, de las que por desgracia en sociología vamos sobrados (y yo intento librarme de esa deformación profesional, a veces sin éxito, me temo). Sólo quería señalar que no puede desarrollarse algo de tan largo alcance como un cambio de modelo de desarrollo económico sin una cooperación constante, de Estados y de entidades privadas, por cierto. Y que lo lógico es canalizar dicha cooperación constante a través de una organización internacional reconocida, fuerte, con capacidad para establecer tratados vinculantes y llenos de contenido (cosa que no ha sucedido en Cophenague), y sanciones para quienes no los cumplan. La organización, claro, sería la ONU.

    Por qué la ONU no lo es, y las causas de la falta de un funcionamiento adecuado en las Naciones Unidas quedan, como digo, para otro análisis más profundo, y del que escasamente me siento capaz, ya que RI o economía internacional no es ni de lejos lo mío. Me basta apuntar lo que ya he apuntado: miremos cómo se financia, que igual nos puede dar pistas; y, por otra parte, consideremos si la cosa igual no sería al revés: ¿acaso los incentivos para frenar, en este caso, el cambio climático no son suficientemente claros y palpables como para impulsar la cooperación? No es una pregunta retórica, aunque lo parezca.
  • "¿qué sentido tiene intentar desarrollar una acción conjunta a largo plazo con implicaciones que tocan de lleno el modelo productivo mundial, sin una organización supranacional estable capaz de generar acuerdos vinculantes, y hacerlos cumplir por la vía de la coerción y los incentivos."

    Hablas como un economista ingenuo: la idea de que identificar un bien público lleva naturalmente a buscar una buscar una tecnología del compromiso y que si no ocurre es porque falta "voluntad política"(caja negra dónde metemos algo que no entendemos). Lo cierto es que existe una rama de la teoría de las relaciones internacionales dedicada a estudiar por qué los Estados deciden o no integrarse: la teoría de la integración. http://en.wikipedia.org/wiki/Neofunctionalism
    http://en.wikipedia.org/wiki/Liberal_intergover...
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