Escritos de Jorge Galindo
El proceso social *Escritos de Jorge Galindo

Parece que los dos grandes partidos españoles han decidido que van a intentar pactar medidas económicas. Las propuestas a este pacto deberían recoger la esencia de la política económica de cada uno de los dos, y por tanto, componer la base de su discurso. hoy que la economía es el asunto que, de largo, más interesa a la población de este país. Así que toca analizar, aunque sea por encima lo que cada uno ha plasmado en su documento de propuestas. Empezaremos con el PP, por qué no. Obviamente, no comentaré todas y cada una de las ideas que lanzan, sino sólo las que considero más discutibles, relevantes, o concretadas. Vamos a ello, por partes:

IMPUESTOS

· Acabar con las propuestas de subida de IVA e IRPF es su principal aportación. De hecho, plantean no subir ningún impuesto, bajo ningún concepto. En esto, mi postura con el PP es probablemente irreconciliable, ya que considero que nuestra presión fiscal es bastante modesta (sería más modesta si fuésemos capaces de ser más productivos, es cierto). No lo veo, en todo caso, como un punto clave para la recuperación económica.

· Establecer el tipo de IVA superreducido para el “turismo”. Hablar de turismo siempre tiene la dificultad añadida de delimitar el sector al que nos referimos. Pero supongamos que son capaces de tal hazaña, declarando que, como ahora, el 10% de nuestro PIB es turismo (que, en realidad, suma hostelería, transporte de pasajeros…). Estas ramas actualmente tienen un IVA del 7%. Bajar 3 puntos supondría un aumento de competitividad tan irrisorio que el gasto no merece la pena. Además, cualquier descenso de impuestos no implica necesariamente un descenso equivalente de precio en el producto final, como no lo hace tampoco un aumento: eso es algo que a uno le enseñan en la asignatura de economía de Bachillerato.

· Cambio de régimen de IVA, de devengo a caja: es decir, si lo he entendido bien, las empresas declararían el IVA no cuando lo facturan, sino cuando lo cobran realmente (véase este apunte sobre el problema del IVA y las PYMEs). Sería muy bonito y útil, si no fuese por la cantidad de fraude que generaría.

· Bajar el Impuesto de Sociedades en un 5% (al 25%), y dos puntos la cotización a la Seguridad Social. Lo segundo me parece en todo punto innecesario, porque las arcas sociales no están como para tocarlas demasiado, y no creo que incentivase la contratación. Respecto al descenso de 5 puntos en Sociedades, el 30% (nivel actual, que se convierte en 25% para los primeros 100.000€ de beneficios, que es donde se encuentran todas las PYMEs) sería la parte del león si no fuese porque en las pequeñas empresas los beneficios se suelen repartir a través de sueldos, precisamente para evitar pagar tantos impuestos. Y en las grandes, bueno, existen vías, entre otras, las SICAV. Si se rebaja al 20%, la propensión de las grandes a buscar vías creativas va a ser la misma. Con las pequeñas habría que hacer un pequeño modelo de simulación, para ver si tal rebaja supone una nivelación entre lo que se “pasa” por sueldos (y por tanto cotiza a través de IRPF) y lo que pasaría por Sociedades, comprobar cómo afecta a las arcas públicas y a los pequeños empresarios. Si me pongo en mi situación personal, yo, francamente, seguiría pasándolo vía sueldos hasta que el % a tributar por IRPF superase al de Sociedades (lo cual son bastantes ingresos). Dicho de otra forma: si tocas Sociedades, toca también IRPF, al menos para no asalariados.

GASTO PÚBLICO

· Propuesta detallada de reducción de gasto. Si esta reducción de gasto viene dada por un aumento de la eficiencia de la Administración, estoy plenamente de acuerdo. En este sentido, el aclarar la cuestión de las competencias para evitar solapamientos con el consiguiente doble gasto, que es otra de sus propuestas, me parece fundamental. Lo que pasa es que esto significaría entrar en los distintos recintos de las competencias no ya del “Estado de las Autonomías”, sino también de las Diputaciones (ese ente administrativo tan poco claro) y los municipios (los marginados de todo esto). La reforma administrativa que necesitamos es, a mi modo de ver, de calado, y no se resuelve sólo limitando solapamientos. Pero quizá sea mejor dejarla para algo más adelante.

· Incluir en la Ley de Estabilidad Presupuestaria el requerimiento de que el Estado cuadre siempre cuentas en superávit. El objetivo de reducir el déficit al 3% en 3 años (2013) no les parece suficiente. Francamente, no sé qué esperan, entonces. Bueno, sí, porque lo especifican: quieren desarrollar un recorte del gasto de 10.000 millones de €, encaminado, por supuesto, a reducir el déficit, a través de las siguientes medidas:

- Cortar el grifo a las empresas públicas y a organismos y entidades en el exterior (¿por qué? ¿cómo? ¿a cuáles?)
- Acabar con el Ministerio de Igualdad (ahorro moderado: buena parte de sus programas los pasaría a gestionar Bienestar Social)
- Acabar con la Vicepresidencia Tercera (ahorro irrisorio)

Con estas tres medidas, obviamente, no se alcanza una reducción espectacular. Cualquier reestructuración que vaya en la dirección de la eficiencia de la administración pública, como hacíamos referencia en el punto anterior, lleva más de 3 años (si queremos sacar semejante cantidad de dinero de ahí, claro). Y no veo de dónde más podríamos ahorrar sin tocar gasto público que, personalmente, considero fundamental. Porque, la verdad, no somos Grecia.

FINANZAS

· Consideran que hay emisiones masivas de deuda pública produciendo un efecto de crowding-out con las PYMEs. Bueno, ahora va a resultar que el problema de las entidades financieras es culpa de los Estados. Obviamente, no tengo delante un análisis económico que confirme o desmienta este punto, pero me parece cuanto menos una afirmación arriesgada.

· Es curioso, por cierto, que pidan que se garantice la profesionalidad en el gobierno de las Cajas después de la que se ha liado en Caja Madrid. Pero, en fin, de acuerdo con ello.

EMPLEO

· Proponen un “nuevo contrato indefinido” sin especificar de qué tipo, y que, por tanto, no podemos saber qué efecto o sentido tendría.

· Hablan de flexibilizar la negociación colectiva, ligándola a la productividad. Sinceramente, un mercado de trabajo dualizado, hipersegmentado y destrozado merece un cambio de base de la negociación colectiva, creo. Esta idea no está mal, pero se queda corta, además de que la palabra “flexibilización” en boca del PP normalmente quiere decir “desregulación” y “liberalización” (a hechos pasados me remito, como ellos, que recuerdan con nostalgia benigna las reformas de 1996-2000, que tienen, por cierto, buena parte de culpa de la situación actual del mercado de trabajo). De todas formas, no sé lo suficiente sobre sindicatos, eso se lo dejo a otros, pero desde lejos intuyo que se están quedando atrás al dejar fuera de su paraguas a cada vez más porcentaje del conjunto de los trabajadores. La duda, insisto, es si el enfoque neoliberal del PP es el que hace falta para esta puesta al día. Lo dudo mucho.

· Incluyen, por último, la ya comentada mejora del sistema de formación profesional intentando hacer que sea flexible y dinámico, adaptado al mercado. Como entonces, insisto: es de cajón.

MERCADO Y COMPETENCIA

· En esto, están bastante de acuerdo los grandes partidos: garantizar la libre competencia, hacer funcionar los organismos reguladores de forma transparente, independiente y eficaz, etcétera. Poco que discutir.

MOROSIDAD Y FINANCIACIÓN

· Aquí, la idea de mayor calado es convertir el FEyS (Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad) en una línea de crédito ICO “para financiar el pago a las PYMES y autónomos acreedores a las Corporaciones locales de los atrasos”. Bien, no soy del todo imparcial, porque, como a toda buena pequeña empresa que trabaja en el ámbito público, a la nuestra también le cuesta varias llamadas a la semana el que la Administración pague en un plazo razonable. Sin embargo, me parece que es juntar churras con merinas. No sé cuál es la cifra de impagos actual, imagino que creciente, y lo que ha de conseguirse es una solución permanente, no un parche para cubrir impagos. Desde luego, el FEyS no me pareció, ni me parece, la forma más adecuada de gastar ese dinero. Pero tampoco esta propuesta se me antoja más que un parche.

· En esta misma línea, proponen una reforma de las Leyes que afectan a la contratación pública de entidades privadas para evitar los impagos. Totalmente de acuerdo con esto, cosa que el Gobierno también propone, por cierto. En todo caso, me pregunto si esto se va a solucionar con leyes. Me temo que el círculo vicioso en el que ha caído la relación de la empresa proveedora con la Adminstración demandante no se soluciona con una breve reforma legal. Se trata de un problema de incentivos perversos y contabilidades aplazadas y cuadradas “por detrás” que necesita una Comisión de expertos dedicada en exclusiva para resolverlo.

INVESTIGACIÓN

· En general, las medidas respecto a I+D son brindis al sol: se basan en la necesidad de crear un Plan Nacional de I+D+i. Que ya existe. Otra cosa es lo bueno o malo que sea, de lo que el PP nada dice.

· Respecto a su afirmación de que hace falta proporcionar un marco fiscal atractivo para estas actividades y su “mecenazgo”, me gustaría saber por voz de su experto en qué es inadecuado ahora este marco legal, y cómo modificándolo podríamos incentivar la inversión en innovación de la empresa privada, que es la que más tiene que crecer. Uno puede aumentar ad aeternum las deducciones fiscales a la I+D, que así, probablemente, lo único que conseguirá será que las empresas se aprovechen de las mismas hasta que se cierre el grifo, con dudoso remanente de investigación en cada organización. En otras palabras: es considerable, pero ni de lejos suficiente.

· Ya acabando, hablan de un “Programa de captación del talento emprendedor extranjero”, lo cual me parece paradójico, ya que realmente debemos evitar es que el talento que nace y crece en España no se vaya de aquí (no quieran ver los datos de fugas de cerebros y sus razones, porque existen, y asustan, ya se lo digo). Por supuesto, el talento extranjero es bienvenido, pero no tenemos por qué hacer un plan para “captarlo”.

EN CONCLUSIÓN

Las medidas del PP son variadas y con un grado de concreción irregular: algunas resultan muy específicas, otras son puros lugares comunes. Pero la sensación final es de conjunto deslabazado. No constituyen un sistema integrado y coordinado, más allá de su punto de unión en torno a la ideología liberal. No veo que este paquete vaya a sacarnos de la crisis. No veo creación de empleo, en definitiva, ni crecimiento económico en base a la productividad (de productividad y competitividad, por cierto, hablan en un punto totalmente vacío, de pasada, y ya).

Lo que no quiere decir que muchas de sus propuestas vengan bien y sean aceptables. Pero lo que Cristóbal Montoro dijo de la propuesta del Gobierno puede ser aplicado a la suya: ¿está bien eso de más eficiencia de la Administración Pública, de reducir el IVA del turismo, o de garantizar la libre competencia? Pues bueno, pues mal no está. ¿Vamos a salir de la crisis con eso? Pues probablemente no. La que más me gusta es, como ya comenté en su momento, la de la Formación Profesional, así como las más obvias, de eficiencia de las Administraciones y racionalización de la estructura competencial. Las que menos, las relativas a impuestos, que además me parecen incompatibles con su anhelo por reducir el déficit a ritmos vertiginosos.

¿Y qué hay de las propuestas del PSOE? ¿Saldríamos con ellas? Eso lo veremos en el siguiente capítulo.


La entrevista a Zapatero en TVE no ha aportado prácticamente nada al debate político-económico español. Han sido 48 minutos de paseo discursivo más bien insulso, donde, de hecho, lo mejor ha sido la incisividad de una de las personas que entrevistaban al Presidente, Pepa Bueno.

Durante todo el paseo, Zapatero ha insistido en la necesidad de un consenso en torno al crecimiento y la creación de empleo, tanto a corto como a largo plazo (”cambio de modelo productivo”). Varias veces. El concepto “proceso de diálogo” es casi el que más ha empleado. De hecho, ha gastado considerablemente más tiempo en hablar del pasado que del futuro.

Sobre este último, apenas ha destacado es la de facilitar los créditos del ICO a las PYMEs con viabilidad, probablemente su medida más “votable”. Asimismo, ha hablado de rehabilitación y de ahorro energético. Las VPO no han salido a relucir.

En un momento dado, Pepa Bueno ha puesto sobre la mesa de la cuestión de la claridad y la coherencia en las medidas del Gobierno, de forma bastante crítica. Zapatero ha intentado dar coherencia a la actuación del Gobierno sin contestar directamente, hablando de dos fases en la misma (paliar primero, mejorar después), y volviendo a su discurso centrado en el pasado. Excusándose, además, diciendo que el Gobierno llega adonde llega. Pepa Bueno ha vuelto a poner la cuestión sobre la mesa al considerar que no le había respondido a la pregunta. Y Zapatero ha desviado la cuestión aprovechando que ella ha citado como ejemplo la falta de confianza de los mercados internacionales, centrándose en ello y volviendo al discurso de que España no es un problema.

Ana Blanco le ha hecho la que para mí ha sido la mejor pregunta, hacia el final del paseo: los jóvenes y el paro. Pero Zapatero se ha salido por la tangente: le ha echado la culpa a la construcción, destacando todos aquellos jóvenes que se fueron a ese sector de cabeza y sin estudios. Para ellos, afirma, debe ir toda la atención de los pactos sociales. Con esto hay dos problemas: primero, aunque es cierto que el paro es mayor a menor es el nivel de estudios, también lo es a menor es la edad considerada, en todos los niveles de formación. Así que el problema no tiene una segmentación única, de formación, sino (y me atrevería a añadir: sobre todo) generacional.

En resumen, ha sido una más de las entrevistas de este Presidente que tiene por costumbre no contestar de manera clara, inconfundible y directa a las preguntas que se le plantean en cualquier cara a cara. Más centrada en el pasado que en el futuro. Pero lo peor de todo es que en la última propuesta del Gobierno con medidas para afrontar la crisis sí existen propuestas con cierto nivel y enjundia. No todas, pero representa un avance. No entiendo, no soy capaz de comprender, por qué el Presidente no las ha sacado a relucir en una entrevista que llevaba por título “Cómo saldremos de la crisis”.


En un capítulo de The West Wing, el asesor y Ayudante de Jefe de Personal de la Casa Blanca, Josh Lyman, va a hablar con un Congresista que, cuando aún no se ha cumplido un año del segundo mandato del Presidente Bartlet, ya está desarrollando movimientos estratégicos para ser candidato a la presidencia por el Partido Demócrata. Lyman se despide con la pregunta: “Cada vez empieza antes, ¿eh?”. Se refiere a la campaña interna que se produce en cualquier partido de cara a liderarlo, cuando su líder tiene fecha de caducidad.

Este capítulo, y su frase, es de hace unos 7 años. Ahora, francamente, no es que cada vez empiece antes. Es que ni siquiera suele entreverse el principio y el fin. Lo vemos todos los días con el Partido Popular, sin ir más lejos. Respecto al Gobierno, hace un par de meses, Albert Medrán ya escribía una entrada sobre los sucesores de Zapatero, haciendo un somero repaso de nombres. Menciona a De La Vega, y sobre todo a Chacón y a Rubalcaba. Yo, además de coincidir con Albert, llevo desde entonces rumiando otro nombre: José Blanco. Quien, desde que es Ministro de Fomento, está haciendo las veces de hombre de Estado serio y duro. Además, se está convirtiendo un poco en la voz del Gobierno. Es posible interpretar que se trata de una mera sustitución de De La Vega y que ella va a ser el delfín. Pero, cómo explicarlo… veo ambición en su actitud. Es una mera sensación, probablemente errónea, y de seguro demasiado temprana. Pero ahí está.

En realidad, lo relevante no es quién, sino el hecho de que las campañas, tanto internas como externas, se difuminan cada vez más con los periodos ejecutivos. Sobre todo, aunque no sólo dentro de un grupo de ciudadanos interesados, activos y más conectados a los vaivenes políticos que la media. No podemos obviar el papel que internet tiene en este proceso, sobre todo tal y como se entiende y se usa en España: como un instrumento de politics.

Lo que a mí me preocupa de este proceso es (sí, una de mis manías) el divorcio entre politics, comunicación y policies. Gobernar, y la política 2.0, no es sólo un estiramiento de la campaña. Es lógico, natural e incluso bueno que se estire, pues, teóricamente, aumenta la “vigilancia” del ciudadano sobre los actos políticos, y la relación que existe entre ambos se hace más continua y rutinaria. Lo que no ha de hacer es dominarla.

No es quién lo explica, es lo que haces. Si Blanco (y ahora le estoy usando sólo como ejemplo hipotético) realmente pretende posicionarse para 2012, debe hacer más cosas como el Decreto sobre los controladores aéreos, y menos comentarios sobre Garzón. Es lo primero lo que le pone en valor, más que lo segundo.

Para acabar, si alguien está interesado en seguir leyendo sobre política 2.0 respecto a cómo y para qué se usa, ahí van cuatro buenas entradas de Edgar Rovira (en catalán, aviso):

· Classificant la política 2.0 como introducción.

· Open Government, qüestió d’actitud a modo de posicionamiento.

· Mobilització local: IgualadaNeta y Dos projectes interessants: Ziudad i ArreglaMiCalle recabando ejemplos de conexión entre comunicación, 2.0, politics y policies.


Llevo semanas con un borrador parado sobre el tema de los salarios en España, principalmente pensado para responder a Bernabé Sánchez, pero se me ha pasado el arroz. J.E. Megía y la gente de GurusBlog ya han dicho buena parte de lo que yo quería decir. Lean ambas entradas, si aún no lo han hecho.

Porque la pregunta a la que tenemos que responder es qué queremos que sea este país. En qué liga queremos jugar.


03-03-2010

En la Estrategia Territorial de la Comunitat Valenciana (en la que, por cierto, participamos definiendo el objetivo de vivienda pública) me he encontrado esta curiosa recopilación de mega-regiones mundiales:

Captura de pantalla 2010-02-26 a las 00.12.56

Si no me equivoco, lo han sacado de Richard Florida, cuya parte de gurú deja que desear, pero aún así sabe bastante sobre ciudades y regiones. Personalmente, creo que falta más de Asia en esta clasificación, especialmente China. Pero bueno, si alguien quiere saber más sobre mega-regiones, puede echar un vistazo a este librito de Princeton, con la colaboración del inigualable Glaeser.


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