Parece que los dos grandes partidos españoles han decidido que van a intentar pactar medidas económicas. Las propuestas a este pacto deberían recoger la esencia de la política económica de cada uno de los dos, y por tanto, componer la base de su discurso. hoy que la economía es el asunto que, de largo, más interesa a la población de este país. Así que toca analizar, aunque sea por encima lo que cada uno ha plasmado en su documento de propuestas. Empezaremos con el PP, por qué no. Obviamente, no comentaré todas y cada una de las ideas que lanzan, sino sólo las que considero más discutibles, relevantes, o concretadas. Vamos a ello, por partes:
IMPUESTOS
· Acabar con las propuestas de subida de IVA e IRPF es su principal aportación. De hecho, plantean no subir ningún impuesto, bajo ningún concepto. En esto, mi postura con el PP es probablemente irreconciliable, ya que considero que nuestra presión fiscal es bastante modesta (sería más modesta si fuésemos capaces de ser más productivos, es cierto). No lo veo, en todo caso, como un punto clave para la recuperación económica.
· Establecer el tipo de IVA superreducido para el “turismo”. Hablar de turismo siempre tiene la dificultad añadida de delimitar el sector al que nos referimos. Pero supongamos que son capaces de tal hazaña, declarando que, como ahora, el 10% de nuestro PIB es turismo (que, en realidad, suma hostelería, transporte de pasajeros…). Estas ramas actualmente tienen un IVA del 7%. Bajar 3 puntos supondría un aumento de competitividad tan irrisorio que el gasto no merece la pena. Además, cualquier descenso de impuestos no implica necesariamente un descenso equivalente de precio en el producto final, como no lo hace tampoco un aumento: eso es algo que a uno le enseñan en la asignatura de economía de Bachillerato.
· Cambio de régimen de IVA, de devengo a caja: es decir, si lo he entendido bien, las empresas declararían el IVA no cuando lo facturan, sino cuando lo cobran realmente (véase este apunte sobre el problema del IVA y las PYMEs). Sería muy bonito y útil, si no fuese por la cantidad de fraude que generaría.
· Bajar el Impuesto de Sociedades en un 5% (al 25%), y dos puntos la cotización a la Seguridad Social. Lo segundo me parece en todo punto innecesario, porque las arcas sociales no están como para tocarlas demasiado, y no creo que incentivase la contratación. Respecto al descenso de 5 puntos en Sociedades, el 30% (nivel actual, que se convierte en 25% para los primeros 100.000€ de beneficios, que es donde se encuentran todas las PYMEs) sería la parte del león si no fuese porque en las pequeñas empresas los beneficios se suelen repartir a través de sueldos, precisamente para evitar pagar tantos impuestos. Y en las grandes, bueno, existen vías, entre otras, las SICAV. Si se rebaja al 20%, la propensión de las grandes a buscar vías creativas va a ser la misma. Con las pequeñas habría que hacer un pequeño modelo de simulación, para ver si tal rebaja supone una nivelación entre lo que se “pasa” por sueldos (y por tanto cotiza a través de IRPF) y lo que pasaría por Sociedades, comprobar cómo afecta a las arcas públicas y a los pequeños empresarios. Si me pongo en mi situación personal, yo, francamente, seguiría pasándolo vía sueldos hasta que el % a tributar por IRPF superase al de Sociedades (lo cual son bastantes ingresos). Dicho de otra forma: si tocas Sociedades, toca también IRPF, al menos para no asalariados.
GASTO PÚBLICO
· Propuesta detallada de reducción de gasto. Si esta reducción de gasto viene dada por un aumento de la eficiencia de la Administración, estoy plenamente de acuerdo. En este sentido, el aclarar la cuestión de las competencias para evitar solapamientos con el consiguiente doble gasto, que es otra de sus propuestas, me parece fundamental. Lo que pasa es que esto significaría entrar en los distintos recintos de las competencias no ya del “Estado de las Autonomías”, sino también de las Diputaciones (ese ente administrativo tan poco claro) y los municipios (los marginados de todo esto). La reforma administrativa que necesitamos es, a mi modo de ver, de calado, y no se resuelve sólo limitando solapamientos. Pero quizá sea mejor dejarla para algo más adelante.
· Incluir en la Ley de Estabilidad Presupuestaria el requerimiento de que el Estado cuadre siempre cuentas en superávit. El objetivo de reducir el déficit al 3% en 3 años (2013) no les parece suficiente. Francamente, no sé qué esperan, entonces. Bueno, sí, porque lo especifican: quieren desarrollar un recorte del gasto de 10.000 millones de €, encaminado, por supuesto, a reducir el déficit, a través de las siguientes medidas:
- Cortar el grifo a las empresas públicas y a organismos y entidades en el exterior (¿por qué? ¿cómo? ¿a cuáles?)
- Acabar con el Ministerio de Igualdad (ahorro moderado: buena parte de sus programas los pasaría a gestionar Bienestar Social)
- Acabar con la Vicepresidencia Tercera (ahorro irrisorio)
Con estas tres medidas, obviamente, no se alcanza una reducción espectacular. Cualquier reestructuración que vaya en la dirección de la eficiencia de la administración pública, como hacíamos referencia en el punto anterior, lleva más de 3 años (si queremos sacar semejante cantidad de dinero de ahí, claro). Y no veo de dónde más podríamos ahorrar sin tocar gasto público que, personalmente, considero fundamental. Porque, la verdad, no somos Grecia.
FINANZAS
· Consideran que hay emisiones masivas de deuda pública produciendo un efecto de crowding-out con las PYMEs. Bueno, ahora va a resultar que el problema de las entidades financieras es culpa de los Estados. Obviamente, no tengo delante un análisis económico que confirme o desmienta este punto, pero me parece cuanto menos una afirmación arriesgada.
· Es curioso, por cierto, que pidan que se garantice la profesionalidad en el gobierno de las Cajas después de la que se ha liado en Caja Madrid. Pero, en fin, de acuerdo con ello.
EMPLEO
· Proponen un “nuevo contrato indefinido” sin especificar de qué tipo, y que, por tanto, no podemos saber qué efecto o sentido tendría.
· Hablan de flexibilizar la negociación colectiva, ligándola a la productividad. Sinceramente, un mercado de trabajo dualizado, hipersegmentado y destrozado merece un cambio de base de la negociación colectiva, creo. Esta idea no está mal, pero se queda corta, además de que la palabra “flexibilización” en boca del PP normalmente quiere decir “desregulación” y “liberalización” (a hechos pasados me remito, como ellos, que recuerdan con nostalgia benigna las reformas de 1996-2000, que tienen, por cierto, buena parte de culpa de la situación actual del mercado de trabajo). De todas formas, no sé lo suficiente sobre sindicatos, eso se lo dejo a otros, pero desde lejos intuyo que se están quedando atrás al dejar fuera de su paraguas a cada vez más porcentaje del conjunto de los trabajadores. La duda, insisto, es si el enfoque neoliberal del PP es el que hace falta para esta puesta al día. Lo dudo mucho.
· Incluyen, por último, la ya comentada mejora del sistema de formación profesional intentando hacer que sea flexible y dinámico, adaptado al mercado. Como entonces, insisto: es de cajón.
MERCADO Y COMPETENCIA
· En esto, están bastante de acuerdo los grandes partidos: garantizar la libre competencia, hacer funcionar los organismos reguladores de forma transparente, independiente y eficaz, etcétera. Poco que discutir.
MOROSIDAD Y FINANCIACIÓN
· Aquí, la idea de mayor calado es convertir el FEyS (Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad) en una línea de crédito ICO “para financiar el pago a las PYMES y autónomos acreedores a las Corporaciones locales de los atrasos”. Bien, no soy del todo imparcial, porque, como a toda buena pequeña empresa que trabaja en el ámbito público, a la nuestra también le cuesta varias llamadas a la semana el que la Administración pague en un plazo razonable. Sin embargo, me parece que es juntar churras con merinas. No sé cuál es la cifra de impagos actual, imagino que creciente, y lo que ha de conseguirse es una solución permanente, no un parche para cubrir impagos. Desde luego, el FEyS no me pareció, ni me parece, la forma más adecuada de gastar ese dinero. Pero tampoco esta propuesta se me antoja más que un parche.
· En esta misma línea, proponen una reforma de las Leyes que afectan a la contratación pública de entidades privadas para evitar los impagos. Totalmente de acuerdo con esto, cosa que el Gobierno también propone, por cierto. En todo caso, me pregunto si esto se va a solucionar con leyes. Me temo que el círculo vicioso en el que ha caído la relación de la empresa proveedora con la Adminstración demandante no se soluciona con una breve reforma legal. Se trata de un problema de incentivos perversos y contabilidades aplazadas y cuadradas “por detrás” que necesita una Comisión de expertos dedicada en exclusiva para resolverlo.
INVESTIGACIÓN
· En general, las medidas respecto a I+D son brindis al sol: se basan en la necesidad de crear un Plan Nacional de I+D+i. Que ya existe. Otra cosa es lo bueno o malo que sea, de lo que el PP nada dice.
· Respecto a su afirmación de que hace falta proporcionar un marco fiscal atractivo para estas actividades y su “mecenazgo”, me gustaría saber por voz de su experto en qué es inadecuado ahora este marco legal, y cómo modificándolo podríamos incentivar la inversión en innovación de la empresa privada, que es la que más tiene que crecer. Uno puede aumentar ad aeternum las deducciones fiscales a la I+D, que así, probablemente, lo único que conseguirá será que las empresas se aprovechen de las mismas hasta que se cierre el grifo, con dudoso remanente de investigación en cada organización. En otras palabras: es considerable, pero ni de lejos suficiente.
· Ya acabando, hablan de un “Programa de captación del talento emprendedor extranjero”, lo cual me parece paradójico, ya que realmente debemos evitar es que el talento que nace y crece en España no se vaya de aquí (no quieran ver los datos de fugas de cerebros y sus razones, porque existen, y asustan, ya se lo digo). Por supuesto, el talento extranjero es bienvenido, pero no tenemos por qué hacer un plan para “captarlo”.
EN CONCLUSIÓN
Las medidas del PP son variadas y con un grado de concreción irregular: algunas resultan muy específicas, otras son puros lugares comunes. Pero la sensación final es de conjunto deslabazado. No constituyen un sistema integrado y coordinado, más allá de su punto de unión en torno a la ideología liberal. No veo que este paquete vaya a sacarnos de la crisis. No veo creación de empleo, en definitiva, ni crecimiento económico en base a la productividad (de productividad y competitividad, por cierto, hablan en un punto totalmente vacío, de pasada, y ya).
Lo que no quiere decir que muchas de sus propuestas vengan bien y sean aceptables. Pero lo que Cristóbal Montoro dijo de la propuesta del Gobierno puede ser aplicado a la suya: ¿está bien eso de más eficiencia de la Administración Pública, de reducir el IVA del turismo, o de garantizar la libre competencia? Pues bueno, pues mal no está. ¿Vamos a salir de la crisis con eso? Pues probablemente no. La que más me gusta es, como ya comenté en su momento, la de la Formación Profesional, así como las más obvias, de eficiencia de las Administraciones y racionalización de la estructura competencial. Las que menos, las relativas a impuestos, que además me parecen incompatibles con su anhelo por reducir el déficit a ritmos vertiginosos.
¿Y qué hay de las propuestas del PSOE? ¿Saldríamos con ellas? Eso lo veremos en el siguiente capítulo.

